11.01.07
Mejor solo que mal acompañado
La semana pasada aprendimos que las desgracias nunca vienen solas. Hoy aprenderemos se está “mejor solo que mal acompañado”.
Y es que hay amigos con los que no se necesita enemigos y compañeros de trabajo que parece que están en nómina de la competencia, o esa persona que pretende ayudar pero que lo único que ahce es molestar con toda su buena fe y complicarnos la tarea que llevamos entre manos. También existe esa gente que te pervierte y te lleva por el mal camino. Ese amigo que es mejor que no te acompañe cuando conduces, pues te incita a que adelantes a todo el mundo y a que aceptes piques en la carretera, a que intentes cosas arriesgadas que en tu sano juicio no intentarías y locuras de todo tipo.